La construcción del devenir Miguel Palma En el primer capítulo de la obra El tema de nuestro tiempo (1923), Ortega y Gasset nos presenta las dos concepciones dominantes acerca de la historia que durante siglos habían estado enquistadas en el seno de la filosofía de la historia: la primera de todas ellas, colectivista, postulaba que las “muchedumbres difusas” eran las protagonistas del desarrollo de los tiempos; la otra, individualista, proponía que determinadas “individualidades egregias” habían sido quienes se habían encargado de poner en funcionamiento el motor de la historia haciendo uso de sus extraordinarias capacidades. La concepción histórica orteguiana, como también ocurriría con el perspectivismo, se encontraría, en aras de cierto sincretismo, en una negación de ambas posturas con la finalidad de llegar a una estructura todavía más elemental. Si bien es cierto que a lo largo de la historia de la humanidad hemos podido observar con claridad cómo individuos extraordinario...
Cultura, actualidad, filosofía, ciencia y divulgación.