Un armagedón intelectual David Mesa Pese a ser apócrifas, las palabras pronunciadas por Millán-Astray en 1936 “Muera la inteligencia” serían un título más que adecuado para este texto. De un paseo por un pasillo de un instituto, y le invito a observar detenidamente el panorama. Encontrará aulas abarrotadas de alumnos, en un silencio sepulcral, atendiendo impasibles la explicación de un profesor. Si a uno de estos alumnos se le pregunta qué le parece permanecer 6 horas cada día en clase, generalmente inmiscuidos en su pensamientos, seguramente le responderán que está mal, porque lo que aprenden no les gusta, no les sirve... Analicemos el problema a fondo: todas las mañanas, 30 o más alumnos han de llegar puntuales a un aula dónde permanecerán en inmutable silencio durante una hora entera. Aliviados por el estruendo de la campana, los alumnos se levantarán de sus pupitres, y se aproximarán a los marcos de las puertas del aula durante este efímero periodo de libertad. En caso ...
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