El Fin del Paradigma Divino Miguel Palma D esde que el hombre tiene conciencia de sí mismo, este siempre ha buscado algo a lo que aferrarse para darle un sentido a su origen, su entorno o su propia existencia. Al principio, cuando los primeros homo sapiens sapiens mostraban su primer atisbo de inteligencia, los fenómenos de la naturaleza suponían un verdadero misterio para ellos. La lluvia, el viento o el Sol eran elementos naturales a los que estaban subyugados y debían rendir culto. Es así como nace el pensamiento mítico , y con esto, el prototipo de lo que hoy en día conoceríamos como Dios. Si nos desplazamos a Mesopotamia o Egipto, regiones en las que se observaron crecimientos demográficos y culturales notables prácticamente al mismo tiempo (3.000 a.C.), observamos que estas primeras culturas politeístas basan a sus dioses en fenómenos naturales o de la vida social o cotidiana (el Sol, la muerte…). Más tarde, con el auge de la religión cristiana, el pa...
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