Ir al contenido principal

La Cultura en las Revoluciones

La Cultura en las Revoluciones

Miguel Palma 

En el comienzo del siglo XVIII, Europa comenzaba a notar una creciente expansión de ideas intelectuales, que venían arrastradas del anterior siglo, el XVII, conocido comúnmente como “la era de la razón”. Filósofos como René Descartes, Baruch Spinoza o Thomas Hobbes propiciaron el advenimiento de nuevas maneras de comprender el mundo y el saber. Para Descartes, todo era cognoscible utilizando la razón y sometiendo a todo conocimiento que aspirase a ser cierto y preciso a la duda metódica. Estas ideas fueron recogidas en su obra magna, El discurso del método, totalmente subversiva para los estándares intelectuales de la época, que entendían que los textos cultos debían estar escritos en latín y no en otra lengua, en este caso, el francés. Para Spinoza, Dios ya no era el ente sobrenatural y omniabarcador que proponían los teístas de la época, sino el universo en sí, la propia naturaleza. Thomas Hobbes, filósofo inglés, fue el padre del contractualismo, la corriente de pensamiento que propugna que el origen de la sociedad general se basa en una especie de contrato entre humanos, a través del cual se acepta una limitación de la libertad a cambio de normas que garanticen nuestra adecuada convivencia social.


La explosión de la Ilustración tuvo, sin lugar a dudas, consecuencias que fueron mucho más allá del ámbito meramente intelectual o teórico. Estas trascendieron a un nivel absolutamente social que, en mi opinión, ayudó a los europeos a liberarse de la injusticia y opresión del Antiguo Régimen estamental. 


Cuando el rey Luis XV de Francia aprueba la publicación de La Enciclopedia de Diderot y D’Alembert en el año 1751, no sabe que acaba de cavar la propia tumba de su institución, la monarquía. La Enciclopedia otorgó al hombre en aquel momento, aunque de manera indirecta, una libertad de la que nunca antes había gozado. Hasta ese entonces, la sociedad general nunca había tenido acceso a todo el contenido científico, humanístico y artístico compendiado y recopilado a lo largo de la historia. Cuando los hombres comenzaron a nutrirse del conocimiento que acababan de obtener en sus manos gracias a la difusión del ideario ilustrado que La Enciclopedia representaba, estos empezaron a pensar y a reflexionar a una escala mucho mayor a la anteriormente alcanzada, puesto que las ideas y el saber iniciaron a expandirse a todos los estratos sociales. 


Por consiguiente, a lo largo de las ulteriores décadas del siglo XVIII, los humanos comenzaron a pensar de manera crítica y propia, rompiendo los hasta aquellos momentos establecidos conceptos de dogmas o doctrinas. ¿Qué es lo que propongo, pues? 


Quiero expresar que la Ilustración fue, sin duda, el período que le otorgó a la humanidad las alas para poder zafarse de las garras de un mundo de sumisión y obediencia dogmáticas que era, en realidad, un insulto a su propio intelecto. Ya lo decía Immanuel Kant en esta célebre cita: 


“Ilustración significa el abandono del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es él mismo. Esta minoría de edad significa la incapacidad para servirse de su entendimiento sin verse guiado por algún otro”.


Para comprobar que esta época no es más que lo ya descrito, es decir, la pura criticidad y libertad del pensamiento, tenemos el ejemplo de la intención de la Revolución Francesa, que sólo puede explicarse si nos basamos en una sociedad medianamente instruida en ámbitos sociales y políticos. A pesar de esto y como sabemos, dada la propia naturaleza humana y su capacidad de arruinarlo todo por la sed de poder e intolerancia imborrable hacia el opuesto, esta se convirtió en barbarie. 

Podemos concluir entonces que la cultura y el pensamiento son, sin lugar a dudas, el eje vertebrador de cualquier revolución social (e incluso de la propia humanidad como ente heterogéneo), y que sin ella, el homo sapiens sapiens hoy en día sería una especie corriente entre las millones que habitan en la Tierra. 





Comentarios

Entradas populares de este blog

Un lenguaje para la eternidad

Un lenguaje para la eternidad Miguel Palma Molina Todo crecimiento de nuestra capacidad expresiva, sin importar qué tan pequeño sea, en la medida en que ensancha todo un potencial universo lingüístico, propicia un incremento de las posibilidades de la imaginación humana e ilumina de un modo u otro el extenso horizonte de la cultura. Sin embargo, hay ciertas palabras que, a pesar de la erosión a la que el tiempo somete a la memoria, se encuentran inevitablemente adheridas al recuerdo de determinas personas, casi como si por naturaleza les pertenecieran solamente a ellas.  Este es, para mí, el caso de ñu , que para cualquiera podría pasar por un vocablo no especialmente interesante, pero a mí me evoca unos recuerdos inolvidables. Durante los dos primeros cursos de Primaria, nada más llegar al aula, había días en los que mi maestro Nacho, sin previo aviso, abría su grueso diccionario Santillana y nos leía la definición de una palabra. A continuación, teníamos que apuntarla en nuestro ...

La mujer y los medios de comunicación

  LA MUJER Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Sabrina Castellano M. He realizado una reflexión considerable tras la visualización del documental “Miss Escaparate”, cuyo tema principal es la presencia de la mujer en los cargos de poder de Estados Unidos; además de en los medios de comunicación: como el cine, la televisión, la prensa, las revistas de moda, los informativos, los vídeos musicales emitidos en las múltiples plataformas… La representación de la mujer como “objeto” de observación a lo largo de los años, en numerosas ocasiones invisibilizando su poder, oprimida bajo una sociedad dominada por el patriarcado. Esta investigación pretende enfocarse en la sociología de la comunicación. Los medios de comunicación son poderosos instrumentos de control globales, construyen una especie de estructura social que influye en el pensamiento crítico de los individuos y las identidades culturales de las masas, entre otros muchos aspectos. Ejercen un papel esencial en nuestra sociedad, por consig...

Gaza, el crimen del siglo

 Gaza, el crimen del siglo Miguel Palma Los pueblos del mundo tiemblan de horror ante la magnitud de la barbarie de Israel. Ya no hay medias tintas, ya no hay excusas, ya no se oye “es que llevan así toda la vida…”, ya no hay equidistancias, ya no hay confusión entre víctimas y victimarios. La calle está, con razón, aterrorizada por las imágenes que llegan desde allí, donde los cuerpos famélicos (¡esqueletos, cascarones humanos!) yacen exánimes, derrotados por la falta de agua y alimentos. Omer Bartov lo dice bien claro: es genocidio . Ya libres del temor a la acusación de antisemitismo, todos se preguntan quién puede estar a favor de esta atrocidad. ¡Si incluso los más egregios palanganeros del manufacturado consenso antipalestino han visto que no es posible ya seguir defendiendo esta infamia! Pese a todo, y aunque en cantidades reducidas, todavía existe esa mala gente que camina y va apestando la tierra…  Juan Carlos Girauta, nuestro Mortadelo político, se escandalizaba el o...